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sábado, 2 de noviembre de 2013

“…SATANAS OS HA PEDIDO PARA ZARANDEAROS COMO A TRIGO…” (Lucas 22:31)


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Jesús le dijo a Pedro: “…Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo…”. Así como el trigo es separado de la paja, Satanás quiere separarte de Dios. Una forma de conseguirlo es por medio de la tentación, de manera que aquí hay algunas cosas que debes tener en cuenta:

(1) Cuando caes, no te quedes deprimido.

No aceptes la mentira que dice: “Si de verdad fueras un cristiano, no caerías”. El nacimiento y el crecimiento son procesos distintos. Cuando Jesús te salva, tu espíritu cambia inmediatamente, pero hasta que tus emociones, apetitos y deseos se someten a su Señorío, serás siempre vulnerable. Esto no tiene nada que ver con tu salvación y todo con madurar. La salvación es instantánea, madurar es el trabajo de toda una vida.

(2) Apresúrate en confesar tus pecados.

David dijo: “Cercano está el Señor a los quebrantados de corazón y salva a los contritos de espíritu” (Salmo 34:21). Dios siempre responde a un corazón arrepentido. Él te irá a buscar en tu peor momento y caminará contigo por medio del valle por donde hasta tus mejores amigos no pueden ir.

(3) Una vez libre, permanece libre.

Cuando sacas una planta con la raíz, puede parecer sana por un tiempo, pero si no la plantas de nuevo en buena tierra y la cuidas correctamente, morirá. Cuando el Señor te libra de algo dañino, es para ponerte en contacto con algo bueno. Él te saca de una mala situación a fin de ponerte en una buena; de otra manera, volverías a buscar tus viejos contactos.
De manera que, ¡cuidado con “el zarandeador”! Sólo triunfarás sobre la tentación si quieres.

Para tu bien y el propósito del Señor


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“…A LOS QUE AMAN A DIOS, TODAS LAS COSAS LOS AYUDAN A BIEN…” (Romanos 8:28)
Algunas de las palabras de la Biblia más malentendidas son estas: “…a los que aman a Dios, todas las cosas los ayudan a bien… a los que conforme a su propósito son llamados. A los que antes conoció, también los predestinó para que fueran hechos conformes a la imagen de su Hijo…” (Romanos 8:28,29). Fíjate bien, no dice: “Dios dispone todas las cosas para que salgan de la manera en que queremos”. Hay muchos finales infelices.
¡Solamente en el Cielo se hace todo a la manera de Dios!
Observa las palabras:
(1) “”…a los que aman a Dios…”. Todas las cosas no obran para bien, a menos que ames al Señor y camines en obediencia a Él.
(2) ”…todas las cosas ayudan a bien…”. Al igual que se necesitan muchos ingredientes para hacer un pastel, incluyendo algunos que no tienen buen sabor, diferentes experiencias son necesarias para hacernos semejantes a Cristo.
(3) ”…a bien…”. Mucho de lo que ocurre en nuestras vidas parece malo en el momento pero, a medida que confiamos en Él, Dios saca algo bueno de ello.
(4) ”…a los que conforme a su propósito son llamados”. ¿Cuál es el propósito más sublime que el Señor tiene para ti? “…que fuera(n)[s] hecho(s) conforme(s) a la imagen de su Hijo…”.
Somos como piedras preciosas talladas por el martillo de la experiencia. Si “el martillo de un joyero” no es lo bastante fuerte para desprender tus bordes ásperos, Dios usará “un mazo”. Y si eres obstinado, Él se servirá de “un martillo percutor”. ¡Él empleará todo lo que sea necesario! Por eso Santiago escribió: “…la prueba de vuestra fe produce paciencia” (Santiago 1:3).

Usa tu “medida de fe”


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“…CONFORME A LA MEDIDA DE FE QUE DIOS REPARTIÓ A CADA UNO” (Romanos 12:3)
La cantidad de fe que Dios te ha dado está en función de la tarea que te haya encomendado. Por lo tanto, cuando te enfrentes a cualquier obstáculo, piensa: ‘Dios me ha dado la fe para manejar esta situación’. No hay nada más importante que tu fe. Jesús le dijo a Pedro: “…Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo; pero yo he rogado por ti, para que tu fe no falte…” (Lucas 22:31-32). La fe es más importante que el dinero, la carrera, el éxito o la reputación. Puedes perderlo todo, pero si tienes fe, volverás a levantarte. La fe es como tener una línea de acceso directo a Dios: mientras la oración de fe sube, Su poder desciende. Gracias a eso, estás más que capacitado para enfrentar cualquier dificultad; y aunque fracases en algo, todo tendrá remedio mientras mantengas viva la fe.
Por eso Satanás hará todo lo posible para impedir que pases tiempo a diario leyendo las Escrituras. “…La fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios” (Romanos 10:17). Jesús dijo también: “…Si tenéis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: “Pásate de aquí allá”, y se pasará; y nada os será imposible” (Mateo 17.20). Hay obstáculos en la vida que sólo podrán eliminarse con fe; aunque en realidad no necesitas una gran cantidad de ella, sino algo pequeño como un grano de mostaza. Piénsalo bien: el granito de mostaza tiene la capacidad de crecer, superar los obstáculos y convertirse en un árbol enorme. Se levantará de la tierra, subirá por encima de las rocas, se mantendrá firme en medio de las tempestades y soportará las embestidas de las bestias y otras amenazas. Así pues, no es el tamaño de tu fe, sino la calidad, lo que determina los resultados. Por lo tanto, usa “tu medida de fe” hoy.

Cómo Dios provee según la Biblia – Parte 1


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“MI DIOS, PUES, SUPLIRÁ TODO LO QUE OS FALTA…” (Filipenses 4:19)
Dios usará a distintas personas en momentos distintos para satisfacer distintas necesidades en tu vida. Se sirvió del faraón para alimentar a los israelitas.¡Imagínate! Cuando hubo hambre, guió a su pueblo hacia Egipto e hizo que el faraón lo alimentara durante cuatrocientos años. Fíjate en esto: Cuando le pides algo a Dios, no Le digas a quién debe utilizar para dártelo. Escucha las palabras de Jesús: “…rebosando darán en vuestro regazo…” (Lucas 6:38b).
Cuando Dios quiere bendecirte, ¡algunas veces enviará a alguien! Pero si eres demasiado orgulloso como para aceptar su ayuda, no la obtendrás. O si limitas al
Señor a actuar sólo a través de personas que conoces y te gustan, perderás de nuevo “el tren”. Dios se sirvió del faraón porque él no era el tipo de persona
para estar encantado con él. El Señor no quiere que te enganches a nadie más que a Él. Dios te puede bendecir a través de tu jefe, el inspector de hacienda, el
vendedor de coches, el gestor del banco y ¡hasta aquellos que no te tratan bien!

Fue la traición por parte de sus hermanos lo que hizo que José llegase a ser Primer Ministro de Egipto. Gente entrará y gente saldrá de tu vida. Alaba a Dios
cuando lleguen y alaba a Dios cuando se vayan, y recuerda: “Si Él me ha bendecido antes, lo hará de nuevo” – y sigue caminando.

Egipto se convirtió en un problema sólo cuando el pueblo de Dios ¡llevaba allí demasiado tiempo! No te apoyes en otros demasiado tiempo, o llegarás a idolatrar al instrumento de tu bendición, el cual puede acabar controlándote. Esto sería un problema, ya que Dios dijo: “No tendrás dioses ajenos delante de Mí” (Éxodo 20:3).
“¿QUÉ ES ESTO…?” (Éxodo 16:15)
Dios te librará de la dependencia de cualquier otra mano distinta a la suya. Él permitirá al “faraón” que te “alimentó” el año pasado, abusar de ti en éste.
Después te llevará al “desierto” y te enseñará a confiar sólo en Él. Fíjate:

(1) Quizás no reconozcas tu provisión al principio.

La palabra ‘maná’ significa: ’¿Qué es esto?’. Nunca habían visto nada parecido. Aceptarlo requería fe. No temas de algo por no venir “empaquetado” como a ti te gusta. En vez de eso di: ”Señor, si es de acuerdo a tu deseo, lo acepto, estoy agradecido y empezaré vivir de ello”.

(2) Lo primero que debían hacer cada mañana era recoger el maná.

¿Por qué? Porque al mediodía el sol lo derretía. Antes que nada, ve y recoge tu “maná”. Aliméntate con la Palabra de Dios antes de que el enemigo tenga oportunidad de golpearte. Después de hacerlo, ya puedes enfrentarte a cualquier cosa que te traiga el día.

(3) Recibes de acuerdo a tus necesidades, no a las de tu vecino.

Dios no te va a bendecir para que puedas competir con tu vecino de “la tienda” de al lado; si él tiene más hijos que alimentar, recibirá más “maná”. Deja de medir tus bendiciones con las de los demás. Tus bendiciones dependen de dos cosas: (a) La cantidad que necesitas para realizar lo que el Señor te ha encomendado; (b) El grado en que Dios te las pueda confiar. Así que deja de comparar y quejarte de lo que Él da a tu vecino, y empieza agradecer el “¿qué es esto?” que el Señor ha puesto a “la entrada de tu tienda”.

Cómo Dios provee según la Biblia – Parte 2


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“EL MANÁ CESÓ…” (Josué 5:12)
Escucha: “Al otro día… comieron de los frutos de la tierra, panes sin levadura y… espigas secas tostadas” (Josué 5:11). ¿Cómo consigues pan y grano?
¡Produciéndolo! Dios estaba diciendo: “Yo puedo proveer por medio de hombres o enviarlo del Cielo, pero ahora quiero bendecir el trabajo de vuestras manos”.
Algunos de nosotros nos desmoronamos cuando “el maná” cesa. “Señor, ¿qué pasa? ¡Ya nadie me ayuda!”. No pasa nada; es que, es tiempo de crecer y empezar a creer que Dios te va a bendecir de manera que puedas llegar a ser bendición para otros, en vez de estar pidiéndole al Señor que bendiga a otros para que puedan cuidar de ti. Es hora de descubrir tus dones y empezar a usarlos. ¡No necesitas a Dios o nadie más que haga lo que puedes hacer tú mismo!
No hace falta que tengas mucho talento en “el desierto”, tan sólo fe en recibir tu próxima “comida”. En esencia, lo que Dios le dijo a su pueblo fue: “Cuando lleguéis a esta tierra, quiero que viváis de tal manera que el resto del mundo ‘tome nota’ y empiece a preguntarse: ¿qué tienen ellos que nosotros no tenemos?”. En vez de que vayamos al mundo en busca de consejo, ¡”el mundo” debería venir a nosotros por el! Jesús dijo: “Vosotros sois la luz del mundo…” (Mateo 5:14). Eso significa que tú deberías ser el estudiante, empleado, líder, padre o la madre más brillante que hay. Dios le dijo a su pueblo: “Todas las naciones os dirán bienaventurados…” (Malaquías 3:12). ¿A quién se refiere? ¡A aquellos que desentierran sus talentos, los ponen a funcionar y honran a Dios en todo lo que hacen!
“…VOSOTROS LOS COMERÉIS COMO PAN” (Números 14:9)
Escucha: “Y Josué… y Caleb… dijeron a toda la congregación de los hijos de Israel… ni temáis al pueblo de esta tierra; pues vosotros los comeréis como pan” (Números 14:6,7,9b). ¡Hay comida y bendiciones en la batalla! Puedes alcanzar la madurez al alimentarte de lo que tus enemigos te arrojan. Las promesas de Dios son “(A)[a]l vencedor…” (Apocalipsis 3:21).
Pero Israel no quería luchar. De hecho, quiso apedrear a los que le sacó de su confort. Como resultado, el Señor dijo: “…ninguno de los que Me han irritado la verá” (Números 14:23). El mayor dolor de Dios es ser puesto en duda. Con un historial como el suyo, ¿te extraña? ¿Somos nosotros muy distintos a los israelitas? Antes de contestar, que sepas con toda claridad que hay tres cosas contra las que siempre tendrás que luchar:
(1) Querer quedarte donde estás, porque para ir donde Dios quiere que vayas tienes que enfrentar tus miedos más profundos y tener victoria sobre las viejas costumbres que el enemigo ha puesto entre ti y tu destino.
(2) En vez de tener confianza en lo que Dios ha hecho ya por ti, “te haces el loco” poniendo en duda Su veracidad…
(3) Aunque sabes que el enemigo está usurpando tu propiedad y desafiándote para que hagas algo al respecto, no te atreves luchar. Mañana hablaremos de los enemigos dentro de tu tierra, pero ahora mismo debes mirar en tu interior y empezar a enfrentarte a aquellos que son capaces de impedir que entres y disfrutes de lo que el Señor tiene para ti.

Cómo Dios provee según la Biblia – Parte 3


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Cómo Dios provee según la Biblia –

Parte 3…A MI SIERVO CALEB, POR CUANTO LO HA ANIMADO OTRO ESPIRITU Y DECIDIÓ IR DETRÁS DE MÍ, YO LO HARÉ ENTRAR EN LA TIERRA…² (Números 14:24)

Caleb tenía “otro espíritu”, uno que osaba desafiar al enemigo y decirle:…(l)os comer(éis)[emos] como pan (Números 14:9b). En vez de intimidarte, las amenazas del enemigo deberían “alimentarte” y hacerte decir: Acércate; cuando el polvo se pose, saldré más fuerte aun que cuando entré.
¿Has visto alguna vez cómo los aviones de combate repostan en vuelo? ¡Nuestro Dios hace lo mismo! Justo cuando piensas: “No sé cuanto tiempo más podré aguantar”, el Espíritu Santo viene a tu lado, te sujeta, te llena “el depósito” y hace de ti una amenaza aun mayor para tu enemigo. Ya es hora de que entiendas cuánto te teme el enemigo, y dejes de batirte en retirada, esconderte o intentar negociar una tregua con él.
Antes de que los ejércitos de Josué conquistasen Jericó, Rahab les dijo a los espías: “…hemos oído que el Señor hizo secar las aguas del Mar Rojo delante de vosotros…” (Josué 2:10). ¡Tu reputación te precede! El enemigo sabe que estás llamado a ser bendecido. Él teme cada movimiento tuyo; ¡de esto va la batalla! Sólo tienes que seguir luchando. Cuando Dios está de tu lado, los obstáculos se convierten en ¡oportunidades para crecer! Escucha: (a) “…el Dios de paz aplastará muy pronto a Satanás bajo vuestros pies” (Romanos 16:20); (b) “Os doy potestad… sobre toda fuerza del enemigo… (Lucas 10:19); (c) “…mayor es el que está en vosotros que el que está en el mundo” (1 Juan 4:4). ¡Y hay muchas más promesas aún donde proceden éstas!
“…EL SEÑOR ESTÁ CON NOSOTROS: NO LOS TEMÁIS” (Números 14:9b)
El Israel moderno está todavía luchando por la tierra que Dios le dio hace años ­ un lugar de provisión permanente y de bendiciones de pactos tan influyentes que siguen en portada de todos los periódicos. Lo que antes era un lugar físico en el Antiguo Testamento, ahora es, además, un lugar espiritual donde cada hijo redimido de Dios está llamado a morar. ¡Pero todavía hay lucha! “El diablo no me está molestando”, puedes decir. Esto sea quizás porque ¡no eres amenaza para él! En el momento en que tomes al Señor en serio, ¡estás involucrado en la lucha! ¿Pensabas que el diablo te iba a mandar un mensaje de enhorabuena? No, escucha: “…nos recomendamos en todo como ministros de Dios, en mucha paciencia, en tribulaciones, en necesidades, en angustias, en azotes, en cárceles, en tumultos, en trabajos, en desvelos, en ayunos; en pureza, en conocimiento, en tolerancia, en bondad, en el Espíritu Santo, en amor sincero; en palabra de verdad, en poder de Dios y con armas de justicia a diestra y a siniestra; por honra y por deshonra, por mala fama y por buena fama; como engañadores, pero veraces; como desconocidos, pero bien conocidos; como moribundos, pero llenos de vida; como castigados, pero no muertos; como entristecidos, pero siempre gozosos; como pobres, pero enriqueciendo a muchos; como no teniendo nada, pero poseyéndolo todo² (2 Corintios 6:4-10).
Vuelve atrás y relee estas palabras varias veces. ¿Por qué? Porque son requisitos básicos para cada ciudadano que quiera disfrutar de los beneficios del Reino de Dios.

NO SEAS UN HIJO PRODIGO


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“UN HOMBRE TENÍA DOS HIJOS…” (Lucas 15:11)
El Hijo Pródigo cometió los siguientes errores – ¡asegúrate de no hacerlas tú también!

(1) Él quiso controlar su propio futuro.

El primer paso hacia los problemas siempre es el que nos aleja de Dios. Como el Hijo Pródigo, abandonamos nuestro hogar diciendo: “Padre, dame”. Después, si somos lo suficientemente afortunados para sobrevivir a “nuestra fantástica mejor idea”, volvemos diciendo: “Padre, perdóname”

(2) No se metió en problemas hasta que dejó la casa de su padre.

Satanás hará todo lo que sea para alejarte de la influencia y protección de Dios. Él pondrá un “espíritu inquieto” sobre ti para que nada te mantenga feliz y ruedes como una piedra (“Rolling Stone”) cantando: “I can’t get no satisfaction” (No puedo conseguir satisfacción). Los dos “lugares bendecidos” de donde tratará de sacarte en particular son:
(a) Tu matrimonio: Por eso hace falta trabajar constantemente en él. La única razón por la que hay maleza en lugar de rosas en tu jardín es porque no pasas suficiente tiempo cuidándolo. ¡Hola! Tu matrimonio no es solamente un pacto ante Dios, es un refugio para tus pasiones y disfunciones;
(b) Tu congregación: ¿Quién te está alimentado? ¿Quién está vigilando tu crecimiento espiritual? ¿Dejarías que tus hijos se quedaran en casa porque no les gusta el profesor o no quieren aprender? Hay cosas que Dios te dirá en la congregación que no te dirá en ningún otro lugar. Jeremías dijo que la Palabra de Dios era “…como un martillo que quebranta la piedra…” (Jeremías 23:29b). Debes asegurarte de que cuando “el martillo” “cae” los domingos, ¡estás debajo de él!
“UN HOMBRE TENÍA DOS HIJOS…” (Lucas 15:11)

El Hijo Pródigo quiso tener su herencia antes de estar preparado para tenerla.

Para saber si algo es bueno para ti, debes saber de dónde viene ese deseo. Unos padres amorosos no les dan cosas a sus hijos porque lloran, sino que les recompensan por actuar responsablemente. Ellos saben lo que es apropiado para su edad. ¡Y Dios es un Padre amoroso! Todos sabemos de buenas y bien intencionadas personas cuyos dones les hacen destacar, sólo para verlas devastadas a causa de algún área de sus vidas que no ha sido disciplinada. Así que, escucha a tu Padre celestial y ¡no abandones tu hogar hasta que Él diga que estás listo!
El enemigo va detrás de tus bienes. Escucha: “…y allí desperdició sus bienes viviendo perdidamente” (Lucas 15:13b). Presta atención a las palabras “sus bienes”. El enemigo quiere más que tus posesiones, quiere arrebatarte tu integridad, tu auto-estima, tu deseo para quedarte en casa, y tu propósito. Hijo Pródigo, si no cambias de sentido, ¡puedes perder hasta el deseo de vivir! Como un pinchacito en una rueda, puedes ir a algunos sitios y sin embargo, no darte cuenta que estás a tan sólo unos cuantos pasos de “la pocilga de cerdos”. “¿Cómo sabré cuando estoy ahí?”, preguntarás. Escucha: “…fue y se arrimó a uno de los ciudadanos de aquella tierra, el cual lo envió a su hacienda para que apacentara cerdos” (Lucas 15:15). Presta atención a las palabras ‘se arrimó’. Si quieres saber donde estás espiritualmente hablando, mira a tu alrededor. ¿Con quién hablas? ¿Quién es el que te habla más? ¿Con quién estás?
Pero hay esperanza; cuando el Hijo Pródigo volvió, su padre estaba a la espera; ¡el tuyo también lo está! Tan sólo, ¡vuelve pronto!
“VOLVIENDO EN SÍ…” (Lucas 15:17)
Mark Twain dijo que cuando tenía 14 años, su padre era tan ignorante que casi no podía soportarle. Pero cuando tenía 21, estaba asombrado de cuánto el anciano
había aprendido en los últimos siete años. Dios sabe más que tu. David dijo:
“…el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida…” (Salmo 23:6). Cuantas más vidas veas arruinadas a causa de malas decisiones, más dirás: “Sólo la bondad y la misericordia de Dios me guardaron de eso”.
Mira al Hijo Pródigo: de una de las mejores familias del pueblo, sin dinero, sin amigos, alimentándose de la comida para los cerdos [algarrobas] – intentando satisfacer un hambre lícito de una forma ilícita. Por eso nos enredamos en líos extra-matrimoniales, nos metemos en juergas borracheras, estafamos a otros, o nos machacamos trabajando hasta “reventar”, sacrificando a nuestras familias mientras tanto. Entienda esto: hay un vacío en ti creado por Dios que sólo Él puede llenar.
Por fin, cayó en la cuenta: “volvi(endo)[ó] en sí…” (Lucas 15:17). Si le dejaras a Él, Dios te detendrá en el momento más difícil de tu vida. Él te recordará quién eres y a dónde perteneces. Te darás cuenta del fango en el que te estás revolcando, los falsos amigos, los logros vacíos, y la gente de tu alrededor que no es más feliz que tú. Si estás ahí ahora mismo, vuelve a casa.
Tu Padre está esperando para “borrar tu currículum”. Él todavía te ama. La mesa está puesta y tu asiento reservado. No has ido demasiado lejos – ¡aún! Dile al
diablo: “He cambiado de opinión”, y ¡vuelve mientras que aún puedes!